¿Acosan y agreden a tu hijo en la escuela?

Enero 24, 2010  
Publicado en Bienestar, Informes

Bienestar: El acoso escolar más grave de lo que imaginas

Bertha Sola | Bienestar

El acoso escolar entre compañeros puede causar daños emocionales irreversibles

El ir a clases es un evento muy emocionante para todos los niños y niñas, pero también puede ser muy estresante, si el trato que reciben no es el que debiera ser ni por parte de los profesores, ni de los propios compañeros y en estos tiempos la violencia aflora en todos los ámbitos de la vida.

El acoso y la agresión física o Bullying es una práctica cada vez más frecuente en las escuelas, sobre todo en las secundarias y preparatorias, y se calcula que en México más del 50% de los niños son agredidos por otros compañeros verbalmente, físicamente, por teléfono o celular y hasta por Internet, desencadenando en la persona agredida problemas emocionales, sociales y de salud que pueden ser muy graves y marcar el resto de su vida.

Desafortunadamente la violencia se está convirtiendo en parte del estilo de vida de muchas familias y muchos niños y jóvenes aprenden diferentes formas de violencia a través de los programas televisivos o hasta de los videojuegos o Internet.

Para ello se elige una víctima y los demás compañeros o participan en el pleito o están como observadores, tomando partido y alentando o echando porras a los agresores.

“Puede decirse que las víctimas de acoso escolar o Bullying no son culpables de sufrir estas agresiones, pero muchas veces adolecen de falta de habilidades sociales y psicológicas, hechos que les impide defenderse; esta actitud puede provocar reacciones negativas y agresivas, por parte de los acosadores”, explicó la Doctora Adriana González Padilla, Coordinadora de Comisión y Divulgación del Instituto de Investigación en Psicología Clínica y Social (IIPCS).

La especialista en psicoterapia infantil y adolescentes explicó que en este entorno existe dos tipos Bullying: El directo: representa la forma más común entre los niños y adolescentes que se traduce en peleas, agresiones físicas e incluso palizas; el indirecto o psicológico, el cual se caracteriza por ofensas verbales, apodos, burlas hacia las condiciones físicas o económicas, aislar socialmente al individuo mediante la propagación de rumores que difaman a la víctima, amenazas o críticas que aluden a rasgos o limitaciones físicas, además del chantaje a cambio de dinero o de algún favor escolar.

“El problema se agrava porque muchos niños y adolescentes que sufren acoso en el colegio no lo cuentan a los adultos, como sus profesores o sus padres y más aún cuando lo hacen y no son tomados en cuenta.

No obstante, hay características bien definidas que pueden servir para detectar si este problema afecta a alguno de los hijos:

- Son jóvenes o niños deprimidos o tristes, se muestran agresivos con sus padres o maestros, bajan sus calificaciones y comienzan a inventar pretextos y hasta enfermedades para no asistir a clase.

- Los agredidos comienzan a perder sus cosas, sin explicación alguna o piden más dinero o lo toman sin permiso sin justificación alguna, para cumplir al chantaje del agresor.

- En casos más severos, se presentan moretones o agresiones evidentes en la cara y el cuerpo que son justificadas como si hubieran sido hechas en un accidente.

También, la especialista dio a conocer las siguientes recomendaciones:

- Hay que darse tiempo para platicar diario con los hijos e hijas, sobre cómo les fue en la escuela y observar sus reacciones.

- Si un niño o adolescente se queja de acoso escolar hay que creerle, apoyarlo en investigar bien qué es lo que pasa.

- Nunca hay que hacer sentir culpable a la víctima, porque esto sólo genera mayor culpabilidad y ansiedad y no ayuda a solucionar el problema, incluso lo agudiza.

- En ocasiones no es una buena idea pedirle a la víctima que se defienda o que devuelva los golpes, ya que por lo general el “bully” o agresor suele ser más fuerte o hábil.

- Es indispensable pedir una entrevista con el tutor del hijo o bien con el profesor de la escuela, ya que ambas partes deben conocer la situación como punto de partida para solucionar el problema y evitar que vuelva a presentarse en el futuro.

- La víctima debe tener claro que no es de “débiles” pedir ayuda cuando le amenacen.

- Lo más aconsejable es pedir ayuda profesional, por parte de un psicólogo que esté especializado en el campo infantil o adolescentes, “ya que incluso este trastorno puede tener su origen en la propia familia de la víctima, por lo cual a veces es necesario que los propios padres acuden a una terapia psicológica”.

Para concluir, la doctora Adriana González Padilla recomendó, en el caso de que se presente es el problema de manera muy aguda en un entorno escolar o bien que la víctima muestre trastornos evidentes derivados del acoso, acudir al IIPCS: (Instituto de Investigación en Psicología Clínica y Social, A. C.) en donde cuentan con todos los recursos para impartir talleres para el manejo del bullying en escuelas, además de tratamientos psicológicos para las víctimas de este acoso”.

Pero lo más importante es prevenir la violencia y esto empieza en casa, en donde se deben resolver los problemas por medio del diálogo y evitar situaciones violentas de todo tipo.

CRONICA - MEXICO


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