La dieta, el mejor aliado antioxidante en el deporte

Mayo 10, 2010  
Publicado en Bienestar, Otros, Salud

Combinar una dieta equilibrada y rica en antioxidantes con un entrenamiento adecuado ayuda a prevenir el daño oxidativo en el organismo, según ha explicado a Diario Médico Juana María Morillas, de la Universidad Católica San Antonio, de Murcia.

Aunque los antioxidantes no tienen un papel curativo en la patología estable, una alimentación rica en estas sustancias ayuda a prevenir el daño oxidativo, según afirma Juana María Morillas-Ruiz, del Departamento de Tecnología de la Alimentación y Nutrición de la Universidad Católica San Antonio de Murcia, y autora del libro Los antioxidantes en la prevención del estrés oxidativo en la actividad física.

“No hay evidencia científica que demuestre que el consumo de antioxidantes aumente el rendimiento deportivo en atletas de élite, profesionales y aficionados. Lo que sí tienen es un efecto preventivo”. Durante la actividad física el proceso de oxidación se produce con más intensidad en lípidos, proteínas y ADN, lo que genera radicales libres. “Cuanto más deporte se hace, más insistimos en el consumo de frutas, verduras y hortalizas, fuentes principales de antioxidantes para prevenir el estrés oxidativo. Los antioxidantes minimizan el daño muscular y ayudan a reducir la fatiga. Así mejorará la situación fisiológica del deportista, en cuanto que se oxida menos, produce menos radicales libres y, por tanto, un menor daño en el organismo”.

Puesto que el cuerpo humano no cuenta con reservas de estas sustancias, es necesario garantizar su ingesta diaria en las cantidades adecuadas. Las recomendaciones nutricionales aconsejan el consumo diario de 3 raciones de frutas, de las que una debe ser un cítrico, y un mínimo de dos raciones de verduras y hortalizas, al menos una en estado fresco. En el momento en el que esas hortalizas son cocinadas se produce una pérdida de nutrientes. “En el caso de los deportistas estaría recomendado incrementar el consumo; así se aumenta la ingesta de los agentes antioxidantes a través de la dieta”.

Los antioxidantes polifenólicos son más activos que los que contienen otras sustancias, como la vitamina C y la E. Las frutas ricas en estas moléculas son las rojas del bosque, como las fresas, las frambuesas, los arándanos, las grosellas, además de la ciruela negra, la cereza e incluso la naranja. “Sabemos que ésta tiene vitamina C pero también contiene polifenoles, que en lugar de estar en la pulpa se encuentran en el albedo, la parte blanca que solemos eliminar”.

Estado fisiológico
Según Morillas, los agentes polifenólicos son materias primas excelentes para la producción de alimentos funcionales ricos en antioxidantes. “La industria alimentaria es consciente de la dificultad de acceder a estos alimentos frescos, por lo que está comercializando alimentos funcionales ricos en antioxidantes”. En cuanto a los suplementos farmacológicos, Morillas asegura que no se aprovechan del mismo modo que cuando ingresan a través de la matriz alimentaria. “Son las mismas moléculas, pero cuando el antioxidante se encuentra en el alimento pueden existir diferentes tipos entre los que se produce un efecto sinérgico”. Aunque aún no se conocen todos los mecanismos de estas moléculas, “tenemos claro que su biodisponibilidad en el organismo es mayor a través de la matriz alimentaria”.

El deportista que lleva un grado de entrenamiento adecuado tiene una gran ventaja sobre el ocasional. “El adiestramiento permite que su organismo incremente las defensas de antioxidantes, y que la proteínas enzimáticas ayuden a eliminar los radicales libres. Esto produce que, de forma fisiológica, tenga una mayor defensa antioxidante que cuando no se es deportista y se comienza a hacer ejercicio. Con todo, sigue siendo insuficiente para defenderse del ataque oxidativo que genera la actividad física”.

El entrenamiento inadecuado del aficionado, que se somete a una actividad física de alta intensidad durante un periodo de tiempo prolongado, genera una gran cantidad de radicales libres, lo que a la larga puede repercutir en su salud, ya que su actuación negativa no sólo se centra en la cantidad generada si no en el tiempo que permanecen en el organismo. Por tanto, se debe realizar un entrenamiento adecuado que potencie las defensas antioxidantes fisiológicas en combinación con una dieta adecuada.

Lavarse más las manos podría prevenir un tercio de los contagios

Abril 4, 2010  
Publicado en Otros

El personal sanitario se lava las manos un 30% de las veces que serían necesarias

Recibir atención hospitalaria salva sin duda muchísimas vidas, pero también complica en ocasiones el estado de salud de algunos pacientes. Así, esas disfunciones en el sistema sanitario pueden provocar casos como el contagio de hepatitis C a siete enfermos renales en una clínica de Tarragona.

El estudio de prevalencia de infecciones nosocomiales de España (Epine), realizado por la Sociededad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública e Higiene (Sempsph), ofrece una foto de la situación. Esta investigación, donde participan más de 200 hospitales de toda España, señala que en el 2008 –último año disponible– por cada 100 pacientes estudiados se detectaron 8,18 infecciones adquiridas en el centro sanitario. La cifra ha fluctuado desde el 9,87% de 1990 a 7,74% registrado en el 2001. “La prevalencia ha mejorado, sobre todo si se tiene en cuenta que la edad de los pacientes ha ido aumentando en los últimos 20 años, así como los factores de riesgo que arrastra y, por tanto, ahora los sanitarios tratan a personas mucho más vulnerables”, explica Ángel Asensio, del grupo de investigación de infecciones hospitalarias –conocidas científicamente como nosocomiales– en la Sempsph.

Desde 1999 en los hospitales públicos de Catalunya funciona un programa común de vigilancia de las infecciones nosocomiales para compartir programas de prevención, y reducir así los contagios, que suelen estár relacionadas con los procedimientos y las intervenciones quirúrgicas. En la actualidad, en el VINcat (Vigilancia de las Infecciones Nosocomiales en los hospitales de Catalunya) participan más de 200 médicos y enfermeras de 64 hospitales (prácticamente la mayoría) que hacen un seguimiento no sólo de la prevalencia de las infecciones, sino que incluye programas de vigilancia de las infecciones provocadas por bacterias, las quirúrgicas, las que se producen en las UCI, los organismos con problemas específicos de resistencia antibiótica y del consumo hospitalario de antimicrobianos. Según explica, Miquel Pujol, secretario del VINCat, el programa ha permitido establecer protocolos para mejorar la prevención y, en paralelo, realizar campañas de formación. Ahora están trabajando en la reducción de las infecciones relacionadas con el uso de los catéteres, “porque es el procedimiento sanitario con más posibilidades de prevención, si se insiste en cómo ponerlos y mantenerlos correctamente”.

Sobre lo que no hay discusión alguna, es que la higiene resulta crucial en esta lucha contra el contagio de microorganismos. La Organización Mundial de la Salud (OMS) en un monográfico del 2005 ya recalcaba que, en particular, “la importancia” de la limpieza de las manos de los sanitarios “en la trasmisión de las infecciones nosocomiales está bien demostrada y puede reducirse al mínimo con medidas apropiadas de higiene“. La preocupación de las autoridades es lógica, ya que se calcula que entre el personal sanitario hay un cumplimiento estricto del lavado de manos en apenas en el 30% de las ocasiones.

Las infecciones adquiridas en los hospitales suponen, además de un quebranto para la salud del paciente, una costosa prolongación de los internamientos. Y, en el peor de los casos, el aumento de la mortalidad de los pacientes. Una infección urinaria, entre las más frecuentes, junto a las respiratorias y las que se producen en heridas quirúrgicas, puede suponer que el enfermo esté ingresado unos tres días más. Si se infecta una prótesis, es posible que la recuperación se alargue, como mínimo, un mes.

Investigadores de Barcelona hallan células que regeneran el corazón

Abril 4, 2010  
Publicado en Otros

Si el músculo miocardio de una persona que ha sufrido un infarto tuviera la capacidad de regenerar las células que el fallo cardiaco ha destruido, ese individuo evitaría las importantes limitaciones que sufrirá el resto de su vida por haber perdido una porción del corazón. Ese potencial autorregenerador es una facultad que poseen algunos animales, entre ellos el pez cebra. Un equipo de científicos del Centre de Medicina Regenerativa de Barcelona (CMRB), que dirige Juan Carlos Izpisúa Belmonte, ha identificado qué tejido del pez cebra es responsables de dicha recreación: se trata de los cardiomiocitos, las células musculares que hacen posible que el corazón se contraiga para latir.


Hasta hace muy poco, estos investigadores sospechaban que lo que pone en marcha la recomposición del corazón dañado de un pez cebra son sus células madre, un tejido progenitor exclusivo de ese animal acuático, imposible de imitar en los humanos. La comprobación de que se trata de los cardiomiocitos reabre la expectativa de que la regeneración cardiaca humana es posible, ya que las personas disponemos de una familia similar de células musculares en el corazón. Su mecanismo es común y equivalente.
«Queríamos ver qué nos diferencia del pez cebra, qué no podemos hacer nosotros y él sí, y ver si su regeneración ocurre en células equiparables a las nuestras», explicó el investigador Ángel Raya, coautor del estudio, que ha dirigido Christian Jopling. El hallazgo, suscrito por el CMRB y el Instituto Salk de Estudios Biológicos de La Jolla (California, EEUU), lo publica hoy la revista científica Nature. «Ahora ya sabemos por dónde hemos de buscar», añadió Raya. «El mensaje fundamental de esta investigación es la constatación de que la regeneración del corazón del pez cebra no ocurre por sus células madre, sino que se activa gracias a los cardiomiocitos que dieron forma inicial al corazón», dijo Izpisúa.

El Reto del Menú Semanal Sano

Enero 25, 2010  
Publicado en Nutrición, Obesidad, Otros

Por: Marta Rodriguez

Es un dato que el número de obesos en el mundo va en aumento, todos lo sabemos. Sin embargo, nadie hace nada para evitarlo. Los gobiernos de los países desarrollados se preocupan por muchas cosas, algunas más importantes que otras, pero nadie hace nada para evitar la obesidad.

Encendemos el televisor, nos conectamos a Internet, abrimos el buzón, leemos prensa, etc. y siempre si no es un lugar es en otro, siempre nos bombardean con anuncios de todo tipo, la publicidad nos invade, pero ¿qué hay de los anuncios poco saludables?

Aquellos en los que anuncian bollería industrial, comida rápida, etc.

Es un dato que el número de obesos en el mundo va en aumento, todos lo sabemos. Sin embargo, nadie hace nada para evitarlo.

Los gobiernos de los países desarrollados se preocupan por muchas cosas, algunas más importantes que otras, pero nadie hace nada para evitar la obesidad.


Por eso, hoy en día conseguir un menú semanal sano es todo un reto. Sobre poco más o menos todos sabemos que debemos comer verduras, pescado, fruta, etc. en resumen, una dieta equilibrada, llena de vitaminas y dando preferencia a consumir productos frescos.

Esperemos que alguien ponga punto y final al bombardeo de la comida rápida y pronto ir al supermercado no sea un suplicio en el que tengamos que abstenernos de comprar aquellos productos que a primera vista parecen tan apetitosos pero que en el fondo sabemos que no ayudan a nuestra dieta equilibrada.